Otro graffiti en la misma plaza del Rastrillo.
Fotografias de jmiguel rodriguez.
Fotografias de jmiguel rodriguez.
El pasado agosto aproveché que la luna llena iba a salir bastante baja en el horizonte y me fui con la Photopills al campo, a intentar capturar el faro de Candás con la luna asomando justo detrás.
Tuvo su aquel conseguir el encuadre: esperar el momento exacto para que la luna quedara alineada con el faro y que el mar no se comiera la escena. Al final se portó, y el resultado es una de esas tomas clásicas de faro asturiano… salvo por un detalle.
Entre Barru y Niembru, en la ensenada de El Vau, el cementerio y su iglesia neoclásica de Nuestra Señora de los Dolores (1794) quedan rodeados de agua cuando sube la marea. Es uno de los paisajes más bonitos de la costa asturiana. También ha sido plató de cine: aquí rodaron «El Abuelo», de Garci, con Fernando Fernán-Gómez, y «Epílogo», de Gonzalo Suárez. En bajamar, la ensenada queda en seco y solo se ve arena.
Para llegar a Cuevas del Agua, un pueblecito de Ribadesella, hay que atravesar a pie una cueva. La Cuevona es un túnel natural de casi 300 metros, formado por el paso del agua durante miles de años, con estalactitas colgando del techo. Es la única entrada al pueblo, escondido a orillas del río Sella. El paisaje hasta llegar allí es espectacular.
El faro de Luarca se alza sobre la punta de la Encoronada, en lo alto del promontorio. Su historia arranca en la capilla de Nuestra Señora la Blanca, del siglo XIV, que guiaba a los navegantes con una luz en el campanario antes de que existiera el faro actual.
Cuenta la leyenda que sobre esta punta estuvo la torre de vigilancia del pirata Cambaral, que encendía una gran fogata para guiar a sus barcos de vuelta.
De pequeño recuerdo ir varias veces con mis padres a ver desde el coche los gamos del Palacio de Riofrío. En aquella época recuerdo darles de comer desde el coche y que los animalitos, inocentes ellos, se acercaran a comer de mi mano.
No había ido con mis hijos, pero hace unos días, aprovechando que tenía que ir a Segovia y que apetecía hacer un día fuera de Madrid, fuimos a comer por la zona y a ver el palacio de Riofrío, gamos incluidos.
Google me recuerda esta foto hoy porque la hice hace exactamente 11 años, septiembre de 2015. Pongámonos en situación: andaba yo por la Gran Vía de Madrid, en el cruce con Alcalá (correcto, edificio Metrópolis), con mi cámara al hombro (la Canon 550 que tenía en aquella época) y de repente veo a esta — sin duda — turista que parecía completamente fuera de sitio. Brillaba en color sobre el fondo gris.