Hay cosas que el móvil, por muy buena cámara que tenga, simplemente no puede capturar como merecen. Un atardecer en Cádiz es una de ellas.
La luz aquí tiene algo distinto. Será la humedad del Atlántico, será esa costa recortada que parece dibujada a propósito para que el sol se despida con dramatismo. El cielo se tiñe de naranjas, rosas y violetas mientras el mar se vuelve un espejo tembloroso.
Hay cosas que el móvil, por muy buena cámara que tenga, simplemente no puede capturar como merecen. Un atardecer en Cádiz es una de ellas.
La luz aquí tiene algo distinto. Será la humedad del Atlántico, será esa costa recortada que parece dibujada a propósito para que el sol se despida con dramatismo. El cielo se tiñe de naranjas, rosas y violetas mientras el mar se vuelve un espejo tembloroso.